Ella es como una dulce flor, en mitad de un jardín en primavera.
Cuando el sol comienza a calentar la verde hierba, y el rocío de primera hora empieza a evaporarse, allí esta ella.
Es una preciosa flor, que irradia un colorido exacerbado. Su aroma, con una cierta pizca de melancolía envuelve la atmósfera de su al rededor.
Allí esta ella en medio del jardín. Cualquier enemorado desearía arrancarla y ofrecersela a su amada.
Yo intenté cogerla pero sus espinas se opusieron en mi intento.
Lo prové varias veces pero al final desistí de tanto dolor por una simple flor.
Allí se queda ella, presidiendo la ordenada distribución de vida.
Hasta siempre flor mía.
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